Manifiesto por las supuestas agresiones a dos chicos en Ceutí
Hola a todos y a todas, y gracias por estar aquí esta tarde.
Nos hemos reunido aquí para en primer lugar mostrar nuestro rotundo rechazo a la violencia que se propició en este lugar el pasado 5 de noviembre. Estamos aquí porque pensamos que la violencia hay que condenarla inmediatamente y de forma contundente. La violencia nunca está justificada provenga de donde provenga.
Nuestra concentración de esta tarde pretende a su vez declarar nuestro rechazo a cualquier situación de discriminación por orientación sexual.
Nosotros no estuvimos en el lugar de los hechos. No vimos cómo comenzó el ambiente hostil que desembocaría finalmente en una brutal paliza. No nos posicionamos precipitadamente. Deseamos que se esclarezca lo ocurrido de la manera más justa posible y que se investigue si la homofobia pudiera haber originado o potenciado esa violencia.
Reconocemos la nuestra como una sociedad visiblemente incómoda, cuando no intransigente, con las muestras de afecto entre personas del mismo sexo. Son besos y caricias originados por el mismo amor y los mismos actos que no violentan de igual forma si provienen de parejas heterosexuales. Un amor condenado muchas veces a ser visto con distintos ojos; con mirada a menudo ignorante, llena de prejuicios y miedos. Un amor que con frecuencia se etiqueta equivocadamente de provocación o escándalo.
Por ello hacemos un llamamiento: instamos a la sociedad en su conjunto a continuar con una labor de sensibilización y una actitud de alerta en lo referente a la discriminación por preferencia sexual.
La intolerancia supone irremediablemente que una gran mayoría de homosexuales no muestre su afectividad públicamente, que no viva en armonía con sus sentimientos y que no disfrute plenamente de unos derechos que sí tenemos.
Porque, con nuestro esfuerzo, hemos conseguido leyes que explícitamente nos definen en un marco de igualdad. Sin embargo, la violencia y las actitudes discriminatorias engendran un miedo que hace que muchos homosexuales acepten unas costumbres de vida paradójicamente ajenas a ese marco legal que nos ampara.
Este es nuestro contexto real y nuestro día a día.
Un ambiente de discriminación que juzga de diferente forma actos exactamente iguales, dependiendo de la orientación sexual de las personas que los realicen.
Aunque los casos de violencia extrema por homofobia no son tan comunes, los casos de desprecio, insultos, exclusión o maltrato psicológico sí son muy generalizados.
El respeto a la diversidad, a la igualdad y a la libertad deben ser valores que se defiendan, ya que son la única garantía para poder construir una sociedad cada vez más justa. Dar un beso, abrazar, ir cogidos de la mano, no puede ser causa de burla ni de agresión.
En este sentido:
-Queremos condenar la violencia homofóbica. Pedimos a toda la sociedad que no la pase por alto. Si miramos para otro lado, estaremos perpetuando una mentalidad retrógrada y que tanto sufrimiento provoca.
-Queremos que las personas que sean agredidas sean valientes y lo denuncien. Sabemos que a veces es difícil; que el miedo a denunciar se une a otros miedos, como el que se tiene a salir del armario públicamente; o el miedo a la respuesta, que ante eso, podrían tener nuestros seres queridos. Creemos que aquellos que nos quieren realmente, lo harán también al vernos felices, mostrándonos tal y como somos. Por otra parte, también supondrá para nuestros familiares y amigos, la oportunidad de abordar esa tarea pendiente de reconocimiento y aceptación de nuestra sexualidad, en beneficio de ese amor que nos profesan.
-Queremos hacer un especial llamamiento a las personas heterosexuales, para que junto a gays, lesbianas, transexuales y bisexuales, transformemos la intolerancia en comprensión y respeto. Tanto la violencia de género, como la homofobia, son consecuencias de la ignorancia. Es cosa de todos y de todas identificarla y combatirla.
Y especialmente a padres y madres que están educando a sus hijos pequeños; es el momento propicio para inculcarles valores de respeto y educarles en la diversidad.
-Queremos que en el marco jurídico se aplique firmemente la ley en los casos demostrados de discriminación por homofobia.
-Queremos pedir a la administración que tome medidas en lo que respecta a la prevención de la homofobia en las aulas. Sabemos que sólo a través de la educación podremos conseguir que nuestros jóvenes sean respetuosos con la diversidad que nos rodea.
Sólo así conseguiremos que estos incidentes homofóbicos dejen de ocurrir en un futuro.
Gracias a todos y todas por estar aquí:
¡Ni una agresión más por ser diferente, ni una agresión más fruto del machismo, ni una agresión más por homofobia, transfobia o bifobia!
EL CAMINO HACIA LA IGUALDAD
REAL nos importa y ¡MUCHO!
NO TE PRIVES
14 de noviembre de 2009


